
'Busco colaborador para atracos. Razón: El Solitario'. Ese podía haber sido el anuncio que llevó a alguien a asociarse con Jaime, presunto asesino de dos guardias civiles.
José Antonio y Juan ni siquiera estaban tras la pista del atracador más buscado de España sino que esperaban un convoy especial para escoltarlo, cuando observaron al acusado cometer una infracción de tráfico. Tras esperar al coche patrulla, descargó 23 disparos en poco más de un segundo.
Reconoce haber atracado más de 30 bancos en su larga trayectoria delictiva pero afirma que no mató a los agentes sino que lo hizo su entonces socio. Aquel fue el fin de una carrera atracando bancos. En total, un botín cercano a los 700.000 euros hasta que en julio de 2007 cayó en Portugal cuando iba a atracar una sucursal.
Pese a su buen manejo de las armas, El Solitario, que solía llevar traje, maletín, chaleco antibalas, peluca y barba en sus actos, no hizo ni la mili al serle diagnósticada paranoia. Esto último queda patente en la conflictiva vida diaria de Jaime, según los testimonios de sus vecinos, sorprendidos al saber la noticia de su identidad.
El buen hombre también tiene su corazoncito y parte de sus botines los destinaba a aliviar la situación económica de su novia, de Brasil, adonde solía enviarle dinero. Como anécdota, antes del intento de atraco en Portugal telefoneó a su media naranja para preguntarle cómo se decía 'esto es un atraco' en portugués.
Es sólo una de las perlas que configuran su anecdotario; en un manuscrito mostrado el verano pasado por su abogado, desvela que "atracaba bancos porque atacan los intereses de los españoles", que la mafia marsellesa lo metió en el mundillo allá por 1983 o que su único amigo es el ex batería de 'Burning', con quien compartió celda durante meses tras sus primeros escarceos en el mundo del crimen. Ahora se acerca el juicio de Jaime, solo ante la justicia.

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