domingo, 13 de enero de 2008

Los chinos dan el pelotazo

Que el país asiático se está convirtiendo en una de las principales potencias económicas del mundo es un dato que ya no sorprende. Una vez desterrados ciertos tópicos sobre la cultura china, como sobre la forma de vida oriental en general, podemos intuir los secretos de esa prosperidad. Son muchos años de convivencia con esos grandes emprendedores, pequeños empresarios en la mayoría de los casos que deciden abrir un restaurante chino en el que dan empleo a toda una gran familia. Por no hablar de esas tiendas en las que encuentras lo que busques, herederas de los ‘todo a cien’. Y no cierran ni los domingos por la noche, oiga. Algo que allí resulta normal porque los chinos, parece ser, hacen lo que harían en su país.

No podemos tirar la piedra y esconder la mano. Cuando hablamos de tópicos, se nos ocurre por ejemplo, entre otros mitos más o menos desagradables, esa recurrente leyenda urbana de que “no hay chinos viejos”. Resulta que cuando se hacen mayores se vuelven a su país a pasar sus últimos años de vida, ya que nunca llegan a integrarse y adaptarse del todo a nuestras costumbres. Eso sí, antes de hacerse viejos, sea aquí o en Pekín, es indudable que se lo curran. Y no parece un tópico sino la realidad. Siempre se les ha tenido, en efecto, como modelo de productividad y no hay más que echar mano de expresiones como ‘trabajar como un chino’ o hacer un ‘trabajo de chinos’.

Además de los mencionados restaurantes y pequeños comercios, nuestros vecinos amarillos son muy dados a explotar el negocio textil, con pequeñas y no tan pequeñas tiendas de ropa. Los productos ‘made in china’ son una garantía por la producción en masa y a bajo coste, a pesar del último dato que habla del freno a esta tendencia en el último año -pequeño respiro simplemente para la inflada inflación en Europa-. No se preocupen, seguirán exportando.

Más llama la atención esa extraña alianza que va a dar mucho que hablar en el mundo del fútbol y quizá fuera de él: la entente cordiale entre empresarios chinos y vascos -que también saben un poco en esto de prosperar- para hacerse con el control total de uno de los clubes históricos del fútbol español, aunque ahora en horas bajas y escenarios de Segunda: la Real Sociedad de San Sebastián, inmersa en una profunda crisis deportiva y económica. En la antesala de su centenario, acaban de elegir como presidente a un empresario de la casa, Iñaki Badiola, cabeza visible del grupo inversor Lighthouse Consulting Limited, con sede en Hong Kong y dedicada a adquirir empresas en dificultades, sanearlas y venderlas para sacar plusvalías. Sería el futuro de la Real, revalorizarse y salir a Bolsa en un par de años. Suena a utopía, como todo proyecto cuando empieza, y a su ideólogo se le cataloga de visionario. O de loco.
En Donosti, dicen los viejos y los más desconfiados del lugar que “los chinos quieren lo que nadie quiere”. Entonces, ¿qué pasa? ¿Los han engañado? ¿Se han dejado engañar como chinos?

1 comentario:

Unknown dijo...

Sólo diré que rompiste tu palabra, pero en el fondo, me alegro... Putos chinos!!!