martes, 11 de marzo de 2008
Sin luces no hay semáforo
Igual que sin tetas no hay paraíso, si se va la luz se caga todo. La sensación de apagón nunca la había experimentado conduciendo hasta hoy y preferiría no repetir. He evitado los semáforos, ante el caos que veía a lo lejos, y he tomado por la calle de en medio, tentado en poner las largas pero con buena vista. Tanta que he experimentado una sensación que hacía tiempo no hacía, ni a plena luz ni alumbrado por las farolas: ver un hueco para aparcar en mi calle y poder descargar cómodamente la compra que acababa de comprar cuando aún había luz en la ciudad. Cuando la vida era posible en Almería, antes de los fatídicos 13 minutos; antes del cuarto de hora de black out. Antes de que lo viera todo negro. Ahora es distinto, nada es igual. Mejor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario