Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás. Soy el bebé que pesó 3 kilos y medio al nacer, el que llegó una década después que sus hermanos y el que no se llamó
Begoña sino Javi. Soy el niño gordito de las fotos del salón de la casa donde ahora mi madre llora más de la cuenta y mi padre sólo está en fotografía. Soy el delgadito vestido de primera comunión, cuando ya miraba con los ojos bien abiertos y mirada misteriosa como la sonrisa de
Mona Lisa. Soy el chaval callado y bueno cuando conviene, de visita y durmiendo. Soy el charlatán que cuando empieza no para. Soy el adolescente enamoradizo que ya no cree en el amor. Soy el eterno agnóstico del corazón, hombre de poca fe y ninguna religión. Soy el que se cayó y perdió el conocimiento, una en bici y otra emborrachado, pero vive para contar las secuelas de sus caídas. Soy el alumno que pudo ser profesor pero fue periodista, como soñaba cuando tenía la mitad de años. Soy el que se fue a
Italia de rebote y casi se queda de por vida. Soy al que llamaban 'italiano' aquí y 'español' allí. Soy aquel recepcionista de hotel donde más bien se alojaba y disfrutaba de una especie de vacaciones en forma de meses sabáticos. Soy el que vivía entre
Bologna y Rimini. Soy el que cogía el tren sin saber si iba o venía. Soy el que fue, vino, volvió, venció y volvió a venir vencido. Soy el que escribe, se levanta, divaga, reflexiona, relee y vuelve a escribir. Soy el que escucha música pero se fija más en la letra. Soy el que tiene estilo propio, que siempre quiso cambiar pero nunca pudo y ahora no le disgusta tanto. Soy el que aprendió a vivir con el caos, el que se siente solo entre mucha gente y acompañado en soledad. Soy a la vez el chico solitario y de compañía que tartamudea en su cuarto y hace imponer su voz con rotundidad ante miles de personas. Soy el que prostituye su prosa, el que se queja de vicio y realmente hace lo que le gusta porque le gusta casi todo lo que hace. Soy el que con poco dinero también está contento, el que sigue viviendo bien sin mucho. Soy el que, después de todo, se pregunta quién soy. Yo soy así...

Todo esto viene a cuento de que, 11 meses después de verlo liderando a mis
Héroes, hace una semana llegó a mis oidos el nuevo disco de
Bunbury. Me llamó la atención, por su título, la primera canción de
Helville De Luxe. Luego me identifiqué con la letra de
Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás y algún amigo también cree que es muy mía.
Enrique, ese muchacho tan raro, debe ser como yo y yo debo ser como él. Físicamente somos flacos, nada bueno parece pasarnos por la cabeza y nos gusta la prosa en verso, hacer poesía de lo cotidiano. El tema tiene polémica, no sólo por lo crudo de las imágenes del
videoclip, sino por el supuesto plagio del artista a los escritos de un poeta poco conocido pero de los de antes;
Pedro Casariego se suicidó joven, como los buenos románticos. Antes escribió el mismo verso que ahora da título al mencionado
single, en el que hay otras dos frases suyas: "
Lucharé contra todos los que digan lo mismo que yo" -de
Te quiero porque tu corazón es barato (1980)- y "
Veo misterios en algunas mujeres y detectives en los hombres de hoy". Polémicas aparte, el disco tiene buenas canciones además de esta primera, como la que le sigue -
Porque las cosas cambian- y otra que acaba de ser elegida
single,
Hay muy poca gente. Me quedo con lo de que "
Nada puede dañarme con mis amigos". Lo he comprobado, para bien y para mal ahí están. Ahí estamos.
3 comentarios:
El Pablico me avisó de que habias vuelto a escribir y aqui estoy yo, fiel a tus personalísimas crónicas..
Mola que te quieran y acepten tal como eres (con rarezas incluidas), verdad?
Como dijo KURT COBAIN:
"Un amigo es aquel que sabe todo lo malo sobre tí y aún asi sigue siendo tu amigo"
Lina
Ahora escribes poco, sólo de tarde en tarde, pero es bueno. Espero que le cojas el gustillo y te prodigues con más frecuencia.
Jose.
Tú eres así. Yo te acepto y te comprendo porque yo soy asao y en el fondo, somos siempre el complemento directo, que no sujeto, de lo que nos rodea. Eres grande, aunque delgaducho, entre los pequeños. Forza Monty!
Publicar un comentario en la entrada