Con todo esto vengo a decir que cenar con un director de cine nominado al Óscar es un placer que depende de la suerte; cenar un viernes noche invitado por una amiga y que te recojan otros amigos para ir a casa de un tercero y cenar anoche con esos y otros en un tatami para nosotros sólos... Eso es una suerte que se vive como un placer progresivo, en aumento con el paso del tiempo y que se escribe con mayúsculas: AMISTAD.
lunes 8 de diciembre de 2008
Cena de japo
No todas las noches cena uno con directores de cine. También puede darse el caso de cenar esa misma semana en casa de la amiga que iba contigo aquella noche y volver a cenar una hora más tarde en casa de un amigo y con algunos de los amigos que dos noches después (anoche) cenarían en un restaurante japonés que quedará marcado en mi memoria como el escenario de una gran noche.
Con todo esto vengo a decir que cenar con un director de cine nominado al Óscar es un placer que depende de la suerte; cenar un viernes noche invitado por una amiga y que te recojan otros amigos para ir a casa de un tercero y cenar anoche con esos y otros en un tatami para nosotros sólos... Eso es una suerte que se vive como un placer progresivo, en aumento con el paso del tiempo y que se escribe con mayúsculas: AMISTAD.
Con todo esto vengo a decir que cenar con un director de cine nominado al Óscar es un placer que depende de la suerte; cenar un viernes noche invitado por una amiga y que te recojan otros amigos para ir a casa de un tercero y cenar anoche con esos y otros en un tatami para nosotros sólos... Eso es una suerte que se vive como un placer progresivo, en aumento con el paso del tiempo y que se escribe con mayúsculas: AMISTAD.
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1 comentarios:
Parece que nos leemos el pensamiento, aunque yo siempre voy con casi un mes de retraso. Bonita palabra esa que finaliza tu post y que tanto pronuncio cuando recuerdo ese momento que recreas con la foto y tu texto. Así somos (y seremos)
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