Los Scorpions reinaron el sábado en una mítica noche de concierto en el Palacio de los Juegos Mediterráneos. Gran lugar para celebrar eventos de este tipo, que no sólo de deporte vive el hombre. Ni aquellas miniolimpiadas ni los partidos más esperados del Unicaja de voley -por suerte para mi voz- habían conseguido reunir a las 4.000 personas que estuvimos disfrutando de ese gran grupo alemán, un clásico del rock con 35 años de carrera en la chupa. Y eso, sobre el escenario, se nota desde la primera canción.Porque nos metimos sin querer queriendo en sus bolsillos de cuero, esa segunda piel tan negra rigurosa propia de los más heavys. Los alacranes de Tabernas, como diría aquel, tuvieron de todo: temas recientes, temazos de siempre, guitarreo, caña, melódicas baladas, solos, bises, interacción con la gente en ferrrpecto español -con bandera pa acompañar: espero que si van a Bilbao, por su integridad física, pongan la ikurriña en la pantalla y cambien España por Euskadi en sus vivas-.
Y mucho más; las fotos de Javi Alonso hablan por sí mismas. Gracias también a 'mi' periódico, a mi 'primo' Raúl -más que amigo es familia, casi hermano, aunque él no lo sepa o no se lo diga, como tampoco suelo decir 'te quiero' ni a mis padres ni a casi nadie-, a su gente -que en parte también es mía-, a mi acompañante invitado Víctor -que tuvo que aguantar luego uno de mis inesperados regates-, a Vero, que vino a mi encuentro un par de veces -la última más meritoria porque fue con Wind of change- y lo mínimo que podía hacer era devolverle la visita y así poder saludar a Paco, Mikel y cuñao, además de conocer a Lothar y toparnos con Antonio. Sólo faltó el jefe...
Volviendo al acto, aparte de las múltiples anécdotas más o menos personales y subjetivas que lo rodearon -saber que estaba invitado pocas horas antes, llegar tarde, etc-, me quedo con las dos horas de buena música, de ese rock que nunca falla con canciones que puedo conocer más o menos pero que siempre vivo con gusto. Melomanía, se empieza a llamar esto; la variedad de los conciertos a los que ha asistido quien escribe estos últimos meses así lo indica. Y lo que queda... De momento, Pereza parece aplazarse hasta cuando se aproxime más. Además, no es el único a la vista y no sé quiénes serán los siguientes. La música me acompaña cada día y cada vez lo hace más frecuentemente en directo. Me encanta..

El concierto fue tremendo, a la altura de lo que esperaba o más arriba, como el de dos semanas atrás. Tanto que ya me da igual ir dentro de otras dos a ver Pereza. Podría esperar por ellos. Fe tengo de que vengan aquí, como ha hecho Iván; todo es posible. Por cierto, el amigo Ferreiro mentía: al final tocaron las dos de Piratas, así que la mentira fue perdonable y piadosa. Gracias, As. 